lunes 30 de enero de 2012

• H •



Muda,
con esa letra tu nombre
silencio para escucharte.

En tu espacio
lejos de todo, ausente
semejante a la nada.

Recuerdo de tu piel
jamás tocada.
Labios, ningún beso.

Con alcohol te sigo
con humo dibujo tu rostro.
Aquel gesto, apenas visible.

Algunos hombres,
no tantos para olvidarte
ni pocos para llorarles.

Aquí las calles son estrechas
los amantes son escasos,
como el amor y las promesas.

Jamás estás ni estuviste
no se nada de tus manos.
De tus caricias, sólo sueños.

En este pueblo, no te espero.
A veces,
sólo en ocasiones te pienso.


Diré tu nombre al viento
lo pondré sobre una hoja,
te dejo y luego te olvido.

Muda, con H solitaria
casi indefensa
a poco de no ser.

Ebria,
de cicatrices vestida.
Deseos, todos coleccionados.


Viviana Nevárez

lunes 23 de enero de 2012

• Hay de haber •



Hay palabras que se hicieron para no decir
para sustituir las verdades, hacer mentiras;
palabras que nos estorban siempre
y siempre, cuando menos se espera; faltan.


También hay personas innecesarias
aunque algunos digan que eso no pasa,
hay no deseados; nacidos por error;
o por error encontrados.


Yo no sé si mi primer  amor fue amor
a veces creo que fue sólo ilusión,
ignorancia total. 
Amor fue el que se fue de pronto…

Hay amores que nacen y mueren en un instante
amores que son cobardes y nunca se saben,
hay tontos enamorados y enamorados muy tontos.
Besos que se dan de pronto, inolvidables.

Tanto y tantas,  calles que llevan a todos lados
y lados que no nos han llevado a nadie.
Hay abrazos que nos cobijan
y brazos que nos maltratan. Golpes y caricias.


Hay un montón de noches sin estrenar
y días que no han llegado. Hay también segundos,
minutos que uno no quiere, pasados, presentes;
y tal vez, futuros.


Hay mierda como para regalar, insultos y desesperados
hay idiotas sin amar e idiotas lastimando;
hay sensaciones que todos sentimos tarde o temprano
y deseos que no podrán ser sosegados.


Esta noche no sólo tengo lágrimas y mucho frío
hoy hay más que tristeza, desesperanza y cansancio.
Hay un bulto creciendo en mi pecho, un nudo en la garganta;
hay una navaja en la mesa y una cuerda sobre la cama.

No sólo tengo un corazón roto, alas negras, desquebrajadas
también tengo un dolor de cabeza intenso,
este café negro, una pluma que apenas sirve
y toda esta pendejada…  ¡Letras, letras, letras!


Hay sólo signos, ni mujer ni enamorada.
Hay sobras, muchos recuerdos, pocas estancias.
Demasiada soledad, demasiada indiferencia;
agotamiento mental, sentimental… ¡Un grito a la muerte!


De sobra, hay… 


Viviana Nevárez



jueves 12 de enero de 2012

• Lo que te ofrezco de madrugada •



Un abrazo respetuoso
¿Gusta usted?
Un beso con malicia
disfrazado de amistad.


Sin recuerdos
ni remordimientos.
Un apretón de manos,
con secretos entre los dedos.

¿Un poema que borre el hastío
y dibuje una sonrisa,
tímida y confundida?


¿Un puño, un golpe
de arrumacos para el insomne.
Para el poeta loco, triste,
y ahora; enamorado?


Golpearte hasta que sangres 
casi mueras, y te levantes del suelo,
agradecido por el dolor
de cada contusión.


Por el despiste momentáneo
a las heridas del alma.
Por el engaño. Vacaciones para la depresión
que asecha de madrugada.


¿Un beso letal?
De esos que parecen inocentes,
que vienen con lengua
y terminan en dientes. 


Letras, tanta para asfixiarte pronto
que de tu pluma sólo salgan gemidos,
fantasmas decaídos
huella, apenas visible de tus musas.


Será, un buenos días
despedida amorfa, mutilada;
de ideas cortas y sentimientos pocos.
Un adiós disfrazado de hasta pronto.


Viviana Nevárez




miércoles 11 de enero de 2012

• Moreno, tonto •



Caminas como si nada hubiese pasado

es que nada es lo que te ha sucedido,
como si el tiempo fuese enemigo;
moreno, tonto; bandido.


Finjo que no me importa tu pasión sosa

y esa mujer que dices has de amar tanto.
Yo no creo en tu amor desgastado, ausente;
de dimes y diretes. De vueltas.


De regresos, tantos, que nos hemos aburrido

los amigos, y hasta los enemigos,
de tu llanto que confundes con alcohol
y con humo de cigarro, ocultas.


Moreno, tonto, perdido.
¿Hasta cuándo estaré aquí, viendo?
que tus manos son sólo instantes,
momentos para sus deseos. Tiempo.


Yo veo más que costumbre, resignación
por tenerte siempre al lado como un muñeco,
adorno para sus escasos encantos; sujeto.
Moreno, tonto, tú que creías que eras de nadie.


No voy a cargar tus caricias, borrachas y cuerdas

ni ese te quiero a media noche, entre las sábanas;
no me quieras, de a poco; para ser sólo tu alivio.
Sanadora de heridas; falsa amante, falsa amiga.


Moreno, tonto, farsante. Se refugian en sus brazos

mutuos. Están, como la luna esta en el cielo; negro
porque no hay otro lugar, otro firmamento.
Están, sentado el uno al otro; regurgitando besos.


Viviana Nevárez